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El seguro es un medio para la cobertura de los riesgos al transferirlos a una aseguradora que se va a encargar de garantizar o indemnizar todo o parte del perjuicio producido por la aparición de determinadas situaciones accidentales. Es una fórmula eficaz de cobertura que implica pagar una cierta cantidad por una prestación o indemnización futura en caso de que se presente una situación adversa, que en algunos casos, puede ser extrema (por ejemplo, si se incendia un coche).

El riesgo es aquello que puede acontecer en un futuro, más o menos cercano, y que preocupa por sus consecuencias porque está siempre presente en cualquier actividad que se realice. Pero no sólo tiene una vertiente negativa, relacionada con pérdidas económicas o daños físicos, o morales; también puede entenderse desde su lado positivo cuando la exposición a determinados riesgos permite obtener ganancias (por ejemplo, al arriesgar en una apuesta para ganar dinero, o al invertir en un determinado negocio para conseguir unos beneficios futuros). 

El seguro actúa en cualquiera de estas dos perspectivas, interviniendo como una de las respuestas más efectivas frente a las consecuencias de los riesgos y como forma de garantía ante situaciones futuras previstas en la vida de las personas.

En el mercado asegurador existen seguros muy variados en función de cuales sean las necesidades de los consumidores, sin embargo, no todos los riesgos se pueden asegurar. 

Antes de contratar un seguro es necesario saber que sólo serán asegurables aquellos riesgos que: 

  1. No se pueda saber con certeza si ocurrirán o no, o cuándo 
    • Se pueden asegurar ciertos riesgos en el hogar porque no se sabe si se van a manifestar ni cuándo; pero, generalmente, no se pueden reclamar los daños por la falta de mantenimiento ni como consecuencia de los efectos del paso del tiempo. 
    • En el caso del seguro de autos, el conductor no conoce si va a sufrir un accidente. 
    • En los seguros de vida, se sabe que las personas fallecen, pero lo que se desconoce es el momento exacto en el que eso ocurrirá.  
  2. Sean posibles 
    • Es posible que una tubería de agua de una vivienda se rompa. Por lo tanto, se puede contratar un seguro de hogar que garantice la respuesta ante los daños que se puedan producir. 
    • Es posible que un vehículo sufra o provoque algún tipo de daño. Por lo tanto, se pueden y deben asegurar. 
  3. Sean concretos, es decir, que se puedan describir con exactitud 
    • Los riesgos a los que un hogar está expuesto se pueden describir con exactitud, por lo tanto, son asegurables. Sin embargo, no se puede definir en una póliza de seguro de hogar algo tan impreciso como “se aseguran todos los daños sobre la vivienda”, sin concretar el tipo de vivienda y sus características.  
  4. Su objeto sea legal, y que no vayan en perjuicio de terceros 
    • El riesgo de conducir bajo los efectos del alcohol no es asegurable ya que esta es una actividad ilegal. 
    • No se puede contratar un seguro de transporte de mercancías si la mercancía a transportar es droga; el narcotráfico no es una actividad legal, por lo tanto, el riesgo de su transporte no es asegurable.  
  5. Sean fortuitos, es decir, ajenos a la voluntad humana de producirlo 
    • No se pueden reclamar a través del seguro los daños en un coche si su propietario lo choca intencionadamente. 
    • No se puede dejar deliberadamente los grifos abiertos de una vivienda y reclamar los daños producidos.

Es fundamental, para el asegurado y el asegurador, conocer y evaluar correctamente el valor de los bienes. De ello depende tanto la satisfacción y tranquilidad del asegurado como el equilibrio técnico del asegurador para ajustar sus cálculos y garantizar las coberturas. Al valor que el tomador atribuye a los bienes se le denomina suma asegurada, que es el límite máximo de indemnización que va a pagar la aseguradora en caso de siniestro.

La actividad aseguradora tiene unas peculiaridades propias que hacen que el funcionamiento de su mercado y la distribución de sus productos, los seguros, tengan una naturaleza diferente a cualquier otra actividad económica. 


Normalmente, cuando se compra o vende algo físico el comprador recibe el bien e inmediatamente pasa a disfrutarlo. En el caso de los seguros, el comprador paga una prima a cambio de un posible servicio futuro, sin embargo, la protección ha comenzado desde el momento en que se formaliza el contrato de seguro. 

La venta del seguro constituye el inicio de la relación entre el asegurado y la compañía aseguradora; ésta no sólo tiene que atender el siniestro, además, su obligación consiste en mantener informado y asesorado a su cliente en todo momento.

Para que el seguro que se contrata sea el adecuado en función de las necesidades reales de protección, el consumidor debe valorar conjuntamente varios factores como son: las coberturas, la entidad aseguradora, otros servicios adicionales al seguro, y el precio.

Para que se entienda mejor, se separa por un lado el proceso de compra y, por otro, las acciones que se llevan a cabo en la venta del seguro. 

La compra del seguro Una persona decide asegurarse (ella misma o sus bienes) frente a un riesgo determinado. 


Pueden suceder dos cosas: 

  • Conoce el seguro que necesita y acude a una compañía determinada. 
  • No conoce el seguro, y prefiere asesorarse con un experto (un corredor, un agente de seguros de la propia compañía, etc.), antes de elegir. 
 
Conocido el tipo de seguro que necesita, sus coberturas y prestaciones, el precio y otras características, decide contratarlo (o no). La aseguradora redacta un contrato de seguro (póliza) que el asegurado acepta, firma y paga la prima (ésta puede ser fraccionada). 
 
El asegurado queda cubierto, y puede o no producirse un siniestro: 
  • Si se produce, el asegurado se lo tiene que comunicar a la compañía aseguradora y ésta procede a comprobar si el daño que se produce está cubierto por el seguro. Si el siniestro está cubierto por la póliza, el asegurado recibe la indemnización correspondiente. Habitualmente, finalizando el periodo de cobertura, la compañía aseguradora tiene prevista la renovación automática del seguro y se lo comunica al asegurado (el asegurado pueda cancelar en cualquier momento el contrato). La venta del seguro La aseguradora diseña una serie de productos que comercializa posteriormente. De las ventas de los seguros obtiene las primas por parte de los asegurados, y con ese dinero: 
    • Paga los siniestros que se producen. 
    • Cubre sus gastos de gestión y operativos. 
    • Obtiene un beneficio empresarial, y paga dividendos a los accionistas (en su caso). Simultáneamente, reinvierte una parte de sus fondos para aumentar su solidez financiera.

Documento que instrumenta el contrato de seguro, en el que se reflejan las normas que de forma general, particular o especial regulan las relaciones contractuales convenidas entre el asegurador y el asegurado.  

Aportación económica que ha de satisfacer el contratante o asegurado a la entidad aseguradora en concepto de contraprestación por la cobertura de riesgo que este le ofrece. Desde un punto de vista jurídico, es el elemento real más importante del contrato de seguro, porque su naturaleza, constitución y finalidad lo hacen ser esencial y típico de dicho contrato.

Las entidades aseguradoras ofrecen seguros tan distintos como lo son los riesgos que cubren, se dividen en dos grandes grupos: Seguros de Personas y Seguros de Daños.

En los seguros personales, el objeto asegurado es la persona. Se protege al individuo ante la ocurrencia de un evento que le afecte directamente, como puede ser el fallecimiento, la supervivencia, la alteración de su salud o, en algunas ocasiones, su integridad psíquica. 


Dentro de los seguros de personas se destacan: 


1. Seguros de Vida 

La característica fundamental de los seguros de vida es que el pago de la cantidad pactada en el contrato depende del fallecimiento o supervivencia del asegurado.  En este tipo de seguro, es conveniente delimitar el concepto de:  
  • Asegurado, de cuya vida depende el pago del capital. 
  • Tomador, que es quien contrata el seguro y paga la prima (puede coincidir con el asegurado).  
  • Beneficiario, que es la persona que percibirá el capital pagado por el asegurador.  
2. Seguros de Accidentes Personales 
El seguro de Accidentes Personales tiene por objeto la prestación de indemnizaciones en caso de accidentes que provoquen la muerte o incapacidad del asegurado.  
 
3. Seguros de Gastos Médicos 
El Seguro de Gastos Médicos proporciona al titular y a su familia una cobertura sanitaria, asistencial y en ocasiones de carácter económico, en el supuesto de sufrir alguna dolencia o enfermedad. Debes tomar en cuenta los siguientes conceptos: 
 
Máximo vitalicio 
Es el límite máximo de cobertura económica que otorgará la compañía de seguros a cada asegurado, que se reembolsará por una o más enfermedades o accidentes cubiertos, mientras goce de cobertura en la póliza, una vez agotado el máximo vitalicio la compañía de seguros procederá a cancelación de la póliza. El máximo vitalicio irá disminuyendo automáticamente en la cantidad o cantidades que se hayan pagado por las distintas reclamaciones. 
 
Gastos elegibles 
Son los gastos, servicios y suministros médicos por los cuales la compañía brindará cobertura al asegurado por ser considerados médicamente necesarios para el diagnóstico y/o tratamiento de lesiones accidentales y enfermedades siempre que estén dentro de los cargos usuales y acostumbrados del área geográfica dónde se dé la atención médico-hospitalaria. 
 
Exclusiones 
Son los gastos, cargos o costos por servicios médicos y hospitalarios por los que la compañía de seguros no reconocerá cobertura ni asumirá suma alguna, aun cuando hayan sido recibidos por un asegurado, salvo que en las condiciones particulares de la póliza se estipulo algo más. 
 
Deducible 
Es el monto que cada asegurado o dependiente elegible debe cubrir por cuenta propia en un evento o debe acumular durante el año calendario o año póliza por razón de gastos elegibles cubiertos. Después de satisfecho el deducible, la compañía de seguros pagará a cada asegurado o dependiente elegible, el porcentaje estipulado en las Condiciones de la póliza. 
 
Coaseguro 
Es el porcentaje de participación del asegurado, que se aplicará a los gastos elegibles en cada reclamación después de cubrir el deducible.

Dentro de esta categoría se encuentran los seguros que tienen como finalidad principal reparar la pérdida que un asegurado puede sufrir en su patrimonio como consecuencia de un siniestro.  


Los seguros de daños se dividen en dos grandes grupos:  

  1. Seguros de cosas, destinados a indemnizar al asegurado por las pérdidas materiales directamente sufridas en un bien de su patrimonio. 
  2. Seguros de responsabilidad cuyo fin es garantizar al asegurado frente a la responsabilidad civil en que pueda incurrir ante terceros por actos de los que sea responsable y proteger, así, su patrimonio.

En general, se pueden asegurar casi todas las cosas materiales e inmateriales. Pero para que algo sea asegurado debe cumplir con todos los siguientes requisitos: 

  • Debe tratarse de una cosa material (por ejemplo, coches, viviendas, negocios, etc.) o inmaterial (perjuicios económicos por paralización de una actividad, etc.). 
  • Debe existir al tiempo del contrato, o al menos al tiempo en que empiecen a poder manifestarse los riesgos. 
  • Debe ser tasable en dinero. 
  • Debe ser objeto de una valoración lícita. 
  • Debe estar expuesta a perderse por el riesgo que corre el asegurado.  
  • Por otro lado, no se pueden asegurar los objetos del comercio ilícitos (por ejemplo, un cargamento de estupefacientes). 


Con independencia de que algo sea o no asegurable no siempre existen seguros para todas las cosas. Y la mayoría de los seguros son productos preestablecidos, ya diseñados para cubrir una o más situaciones concretas. Al final, el tomador del seguro es quien elige las coberturas que más se adaptan a sus necesidades o presupuesto.

La actividad aseguradora, por su naturaleza, difiere en algunos aspectos de otros intercambios comerciales. Por lo tanto, resulta imprescindible conocer las distintas figuras que pueden aparecer en los contratos de seguros para comprender el funcionamiento del mismo.  


Asegurador  

Es la persona jurídica (sociedad anónima, mutua, cooperativa y mutualidad de previsión social) que, con la autorización oficial correspondiente, asume las consecuencias del riesgo que es objeto de cobertura en un contrato de seguro. Es sinónimo de “aseguradora” y de “entidad de seguros”.  


Tomador  

El comprador del seguro se denomina tomador. Es la persona que suscribe (paga) el contrato con la entidad aseguradora. No siempre es la persona asegurada ni el beneficiario.  


Asegurado  

Es la persona que en sí misma (o en sus bienes o su interés económico) está expuesta al riesgo.  

Por ejemplo:  

  1. En un seguro de vida, el asegurado es la persona sobre cuya vida se basa el contrato (su supervivencia o su fallecimiento en un período de tiempo dado).  
  2. En el seguro de incendios, el asegurado es el titular del inmueble o bien cubierto en la póliza.  


Beneficiario  

Es quien percibe la indemnización en los casos previstos por la póliza. Suele tener un vínculo común de intereses personales, familiares o económicos con el asegurado o con el tomador.  

Ejemplo: en un seguro de vida, los beneficiarios en caso de fallecimiento suelen ser los familiares más cercanos (cónyuges e hijos) al asegurado, que es la persona que ha fallecido. Aunque en las condiciones de la póliza se puede designar cualquier persona como beneficiario.

La decisión de asegurar un bien, normalmente, pertenece a la libre voluntad de las personas en el momento en que estimen oportuno y una vez hayan valorado las diferentes opciones de respuesta ante los riesgos.  Sin embargo, para realizar determinadas actividades, o iniciar ciertos negocios, es obligatorio contratar algunos seguros, ya que así lo determinan las leyes.

Es posible contratar un seguro por medio las compañías de seguro, corredor/ corredurías de seguros e instituciones bancarias o supervisadas por la CNBS.

Es una persona natural o comerciante individual inscrito en el registro de agentes de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, que actúa como intermediario en la celebración de contratos de seguros o fianzas y su renovación con una o varias compañías de seguros, percibiendo de estas una comisión, no existiendo relación de dependencia entre las partes.

Es una sociedad mercantil inscrito en el registro de agentes de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, que actúa como intermediario en la celebración de contratos de seguros o fianzas y su renovación con una o varias instituciones de seguros percibiendo de estas una comisión, no existiendo relación de dependencia entre las partes.

Un siniestro es un acontecimiento que origina unos daños concretos, garantizados por la póliza de seguros hasta una determinada cuantía. Además, motiva la aparición del principio indemnizatorio según el cual las entidades aseguradoras están obligadas a satisfacer, total o parcialmente, al asegurado o a sus beneficiarios, el capital garantizado en el contrato. 


Para entender mejor el concepto de siniestro, a continuación se exponen algunos ejemplos: 

  • El incendio que origina la destrucción total o parcial de un edificio asegurado. 
  • El accidente de circulación del que resultan lesiones personales o daños materiales. 
  • El fallecimiento o la invalidez de una asegurada en una póliza de vida o de accidente. 
  • La enfermedad o la intervención quirúrgica de una persona. 


En ocasiones, algunas personas se sienten frustradas cuando pagan la prima, no tienen ningún siniestro durante el periodo de cobertura y, por ello, no reciben nada "material" o "económico" a cambio. Sin embargo, esa es la esencia del seguro: la promesa de una indemnización en caso de que ocurra un evento accidental o fortuito. ¡Si no sucede nada malo, es buena señal! 


La protección existe desde la contratación del seguro aunque no seamos conscientes. En el momento en el que ocurra cualquier hecho previsto en la póliza, la compañía de seguros va a garantizar la reparación de los daños.

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